SAN RAFAEL TIENE CASI 3.000 HECTÁREAS DE UVAS CRIOLLAS Y UNA OPORTUNIDAD PARA DARLES MÁS VALOR CON EL “ACETO BALSÁMICO”
La elaboración de aceto balsámico asoma como una alternativa para mejorar el valor comercial de las uvas criollas y San Rafael cuenta con materia prima y experiencia industrial para aprovechar ese mercado.

Según datos del INV, el departamento suma 2.944 hectáreas de cuatro variedades: 795 de Criolla, 834 de Cereza, 893 de Moscatel Rosado y 422 de Pedro Giménez. En ese escenario, Yancanelo trabaja con aceto balsámico desde 1959 y presentó en 2016 un producto elaborado con mostos añejados durante siete años en barricas de distintas maderas.
La iniciativa busca ampliar las posibilidades de una materia prima históricamente relegada en la escala de precios vitivinícolas. El impulso institucional se concentra actualmente en Maipú, que en 2025 se declaró Capital del Aceto Balsámico y promueve una identidad territorial para el producto, con vistas a obtener una Indicación Geográfica.
El mercado internacional ofrece una referencia: la industria de Módena, Italia, exporta a unos 130 países y registra ventas estimadas en 1.100 millones de dólares al público. Para Mendoza, el desafío es transformar las uvas criollas en un producto diferenciado y de mayor valor agregado.
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